Mamas tuberosas, la clave está en la detección

El pecho es una de las partes del cuerpo de la mujer más ligada a la autoestima; no obstante, muchas se sienten acomplejadas por su forma. Existen pechos pequeños, con asimetrías, apariencia de cono, areolas grandes… En estos casos, es habitual pensar que, simplemente, se tiene un pecho antiestético y diferente. Sin embargo, puede tratarse de una deformidad que recibe el nombre de mamas tuberosas y que una gran cantidad de mujeres padece sin saberlo. Las mamas tuberosas, también conocidas como mamas tubulares, caprinas o constreñidas, son malformaciones o anomalías estéticas de la mama. Esta alteración se produce durante la pubertad, cuando se da el desarrollo de la mujer. El cuadro es muy variado, pero hay ciertas características comunes en el fenómeno, como las areolas grandes, una herniación de la glándula a través de la areola y un surco submamario alto y estrecho. Todas estas circunstancias provocan una forma de la mama alargada o tubular. Muchas mujeres solicitan información de una mamoplastia de aumento sin saber que, lo que de verdad necesita, es corregir las mamas tuberosas Y es que, a menudo acuden a su consulta mujeres que, al sentirse incómodas con su pecho, quieren realizarse una mamoplastia de aumento. Sin embargo, si se trata de un caso de mamas tuberosas, antes de implantarse la prótesis debe solucionarse la malformación. De no hacerse, con el aumento del pecho, la anomalía sería aún más evidente. Al 20-30% de las mujeres que acuden a consulta para realizarse un aumento de pecho, se les detecta mamas tuberosas y, hasta ese momento, no eran conscientes de ello. También acuden a la consulta mujeres insatisfechas con los resultados de operaciones realizadas en otros centros médicos. Existen casos de cirujanos con poca experiencia en mamas tuberosas que no han detectado la malformación y han realizado una operación mamaria sin tenerlo en cuenta.

¿CÓMO ES LA INTERVENCIÓN DE MAMAS TUBEROSAS? La operación incluye la modificación de la glándula mamaria mediante redistribución quirúrgica, la eliminación del tejido areolar excedente y la colocación delicada de implantes a través de incisión areolar una vez se haya corregido la deformidad interna. La intervención requiere de anestesia general y de un ingreso hospitalario de 24 horas. Al finalizar la operación, la paciente puede sentirse cansada, pero en uno o dos días ya podrá seguir su día a día habitual con bastante normalidad. Pasado un día después de la intervención, se retira el vendaje y la paciente deberá llevar un sujetador especial durante un mes. Los puntos se retiran entre los siete y 14 días y la hinchazón no disminuye hasta la tercera o sexta semana. Es importante no forzarse físicamente hasta que se reduzca la hinchazón.

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